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Alimentación saludable versus estar a dieta

La palabra dieta suele tener cierta connotación negativa. Identificamos la idea de la dieta con comer, por ejemplo, solo lechuga y pechuga de pollo y por supuesto olvidarnos de los dulces o de salir a cenar con amigos. Aquí comienza el mayor error.

Cuando se quiere perder peso frecuentemente se piensa en hacer una dieta restrictiva, baja en calorías y quitar de nuestra alimentación determinados alimentos. Estas dietas son complicadas de llevar y de mantener en el tiempo, dando lugar a sentimientos de frustración y culpabilidad; sentimientos que nos hacen abandonar la dieta, volviendo a recuperar el peso perdido.

Otros inconvenientes

El primero y el más común es ponernos como objetivo la pérdida de peso. Sólo nos importa que el número de la báscula vaya bajando, nada más. No damos importancia al cambio de hábitos, a aprender a comer de una manera más saludable, a ir cogiendo nuevas rutinas de alimentación y de actividad física, etc. De nuevo, error.

Pero hay más. No disfrutamos de la comida porque no hay variedad en nuestra alimentación diaria; tampoco adaptamos nuestra dieta a nuestro ritmo de vida, por lo que se nos hace complicado adherirnos a ella; nos quedamos sin vida social, ya que esto hace que nos salgamos de la pauta y volvamos a ganar peso. Todos estos aspectos vuelven a lo mismo, al fracaso y ¿por qué? Porque no nos ayudan a cambiar nuestros hábitos y alcanzar otros nuevos: no nos educan, nutricionalmente hablando.

Entonces ¿qué podemos hacer?

La base es pensar en llevar una alimentación y un estilo de vida saludable. Debemos comer de manera correcta, incluyendo todos los grupos de alimentos, evitar al máximo los alimentos procesados, con muchas grasas y azúcares y realizar actividad física diaria. Esta es la clave, esta es la manera de mantener el peso en el tiempo, porque esto sí es compatible con la vida social, con una cena de amigos o con unas vacaciones. Estas celebraciones o eventos son actos puntuales que no deben suponer un riesgo para el peso y para la salud, siempre que la tónica sea una rutina de alimentación saludable.

Ventajas de una alimentación saludable

Teniendo en cuenta lo dicho hasta ahora, si te planteas cambiar tu estilo de vida llevando una alimentación sana y equilibrada y realizando actividad física, podrás observar diversos beneficios:

  • Aprenderás a comer de manera correcta, adquiriendo nuevos hábitos y rutinas que te permitirán alcanzar un peso saludable durante más tiempo.
  • Disfrutarás de la comida en cada momento, ya que la alimentación será mucho más variada.
  • Tendrás una educación nutricional mucho más allá del papel con la típica dieta de 1200 kcal. Un mayor conocimiento en cuanto a alimentación se refiere, te permitirá adherirte mucho más a un estilo de vida saludable y podrás compaginar tu alimentación diaria de manera más fácil con tu vida laboral o social.
  • Si olvidas la palabra “dieta” de tu vida, harás que todo esto lo puedas mantener de por vida. No puedes estar eternamente a dieta, pero sí se puede adquirir hábitos y rutinas saludables para siempre, que te permitirán encontrarte en un óptimo estado de salud.

Si nos fijamos pequeños objetivos, nos ayudará a ir adquiriendo poco a poco nuevos hábitos y rutinas saludables. Quizás sea lo más difícil, pero con esfuerzo y constancia el resultado merecerá la pena.

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición (CIN) de la Universidad de Navarra

Referencias

Vilaplana I Batalla, M. Hábitos alimentarios. Farmacia Profesional. Elsevier, Vol. 30, Núm. 2, Marzo-Abril 2016. Disponible en:  https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-habitos-alimentarios-X0213932416516151

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