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Cremas de verduras nutritivas

Un modo diferente de tomar verduras puede ser en forma de crema. Es una manera saludable y muy útil en determinados casos como disfagia o problemas de masticación. También puede resultar de ayuda, tanto para los peques como para las personas no muy “amigas de la verdura”.

A la hora de elaborar cremas o purés debemos tener en cuenta algunos aspectos para mantener al máximo posible sus nutrientes. Siempre que cortamos, pelamos, rallamos, exprimimos, licuamos o trituramos, rompemos las paredes celulares del alimento, por lo que aumenta la oxidación y pueden perderse determinados nutrientes.

Lo primero que debemos saber, es que la mayor parte de la fibra se encuentra en la parte externa o piel del alimento. En los vegetales esta zona es perfectamente comestible, siempre que provenga de canales autorizados y que se tomen las medidas de limpieza y desinfección recomendadas. Por tanto, no debemos desechar la piel a la hora de elaborar la crema.

También es aconsejable cortar la verdura en trozos grandes. Al cortarla puede verse afectado el valor nutricional. Si se controla el tamaño y profundidad del corte, el tiempo entre preparación y consumo y la protegemos de agentes externos, como la luz y la temperatura, podemos conseguir mantener el valor nutricional, casi intacto.

Por último, debemos saber que la cocción también afecta al valor nutritivo del alimento. La cocción tiene sus “pros” y sus “contras”. Por ejemplo, la cantidad de fibra y vitamina C pueden verse reducidas, pero puede aumentar la biodisponibilidad de otros nutrientes como el ácido fólico, el licopeno y los carotenoides.

La pérdida de nutrientes será mayor cuanto mayor sea la cantidad de agua utilizada, cuanto más tiempo dure la cocción y cuanto menor sea el tamaño de los trozos de los alimentos. De todos modos, al preparar un puré, normalmente se utiliza el agua de la cocción, por lo tanto estaríamos consumiendo todos los nutrientes que hayan quedado en ese agua.

En resumen, consumir cremas o purés de verduras es una opción saludable y conveniente en aquello grupos de personas con dificultades para tomar la verdura entera. Además, si realizamos una correcta manipulación de la verdura para preparar la crema, estaremos manteniendo casi intactos nutrientes tan importantes como la fibra, las vitaminas y los minerales.

CREMA DE BRÓCOLI

Ingredientes

  • 1 cebolla 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cabeza de brócoli
  • aceite de oliva virgen extra
  • caldo de pollo o de verduras
  • queso cheddar o parmesano
  • Sal y pimienta

Elaboración: Añade un chorro de aceite de oliva virgen extra en una olla y pocha la cebolla y el ajo bien picados. Después introduce el brócoli cortado en ramilletes, saltéalo durante unos minutos y cubre con el caldo. Tapa la olla y déjalo cocinar hasta que el brócoli esté tierno (10-15 min aprox). Tritura todo hasta conseguir una crema fina y suave. Finalmente pon el punto de sal y pimienta, ralla el queso por encima y ¡listo para degustar!.

CREMA DE COLIFLOR

Ingredientes:

  • Una coliflor mediana
  • 1 patata mediana
  • 1 cebolla pequeña
  • Caldo de verduras
  • 1 cucharada sopera de crema de queso
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal, pimienta y nuez moscada

Elaboración

Separa la coliflor en ramilletes, pela la patata y trocea la cebolla. Coloca un chorro de aceite de oliva virgen extra en una olla y añade la cebolla para que se poche. Cuando esté transparente coloca también la coliflor y la patata. Remueve durante unos segundos y después cubre con el caldo, salpimenta y añade la nuez moscada. Déjalo cocer para que esté tierno (30 min aprox). Cuando ya esté listo, añade la crema de queso y bate con la batidora hasta que quede una crema lisa y sin grumos. Si es necesario, añade más caldo para conseguirlo. ¡Deliciosa!

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Referencias

  • Basulto J, et al. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Rev Esp Nutr Hum Diet. 2014; 18(2): 100 – 115

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