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¿La salud cardiovascular es el reflejo de lo que comemos?

Según la OMS en el año 2019 las enfermedades cardiovasculares (ECV) fueron la principal causa de muerte en el mundo, afectando en Europa a 2,2 millones de mujeres y 1,9 millones de hombres. Estas cifras representan un problema de salud mundial y ponen en alerta la necesidad de estrategias que ayuden a disminuir estas cifras (https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)

Pero, ¿Cuáles son los factores de riesgo para desencadenar estas enfermedades?

Existen varios factores de riesgo modificables que estarían relacionados con la aparición de las ECV, entre los que figura el: consumo del tabaco, el consumo de alcohol, la inactividad física, horas de sueño inadecuado y principalmente una alimentación poca saludable. (https://newsroom.heart.org/news/la-american-heart-association-agrega-el-sueno-a-la-lista-de-salud-cardiovascular)

Imagen de Pixabay

¿Qué entendemos por dieta saludable?

La dieta es un determinante importante de la salud y la esperanza de vida. Una dieta saludable debe incluir por un lado, cantidades y proporciones apropiadas de ingesta de nutrientes principalmente frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado, y por otro, limitar el consumo de productos lácteos enteros, carnes rojas, carnes procesadas y azúcares.

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En las últimas décadas la dieta para la prevención de las ECV tradicionalmente se centra en un consumo bajo de grasas, principalmente los ácidos grasos saturados y el colesterol, mientras que promueven el consumo de ácidos grasos insaturados y ácidos grasos poliinsaturados que son considerados como grasas saludables y que aportan beneficios a la salud cardiovascular.

El Proyecto SUN de la Universidad de Navarra  (https://www.unav.edu/web/departamento-de-medicina-preventiva-y-salud-publica/proyecto-sun) ha publicado recientemente un estudio, que ha evaluado la asociación entre un índice que mide la calidad global de los macronutrientes (carbohidratos lípidos y proteínas) ingeridos y el riesgo de ECV, en 18.418 adultos españoles de mediana edad que han sido seguidos con continuidad durante más de 14 años de media.  (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35597843/)

El principal hallazgo encontrado en esta investigación fue la asociación inversa entre la calidad de los macronutrientes y la aparición de ECV. Así, los participantes con mayor puntuación en el índice de calidad de macronutrientes mostraron menor riesgo de sufrir un evento cardiovascular (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular) que aquellos con menor puntuación en dicho score.

Esto gracias a que mantuvieron una dieta más saludable a lo largo de los años con mayor ingesta de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescados, carnes blancas, lácteos desnatados, frutos secos, aceite de oliva, ácidos grasos poliinsaturados y fibra, al ser unos grupos de alimentos que contienen una alta densidad nutricional y además, contienen compuestos bioactivos como flavonoides, polifenoles y oleocantal que confieren efectos cardioprotectores.

De hecho, en este estudio, una mayor calidad de los macronutrientes junto con una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea o la Dieta provegetariana, también se asoció con un menor riesgo de ECV.

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