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¿Qué es el Sulforano?

El sulforafano es un compuesto no nutritivo del grupo de los isotiocianatos, presente en una gran concentración en los vegetales de la familia de las crucíferas como el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, el repollo o la rúcula entre otros

El sulforafano presenta numerosos efectos beneficiosos sobre la salud, destacando su papel preventivo en enfermedades como el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Hoy detallaremos algunos de los estudios científicos realizados hasta el momento sobre estos y otros beneficios atribuidos al consumo de las crucíferas.

Antes de adentrarnos en detalle en los beneficios sobre la salud del sulforafano, me parece interesante describir brevemente su mecanismo de acción. Aquí entra en juego la proteína Nrf2, la cual controla la expresión de más de 200 genes en nuestro organismo. Esta proteína, al unirse a una secuencia concreta del ADN (ARE- Antioxidant Response Element), induce la expresión de genes antiinflamatorios y enzimas antioxidantes, protegiendo así a las células del daño provocado por los radicales libres. El sulforafano es el activador natural más potente de Nrf2 y en consecuencia, también de los genes regulados por Nrf2.

Beneficios…

Disminución de la mortalidad

Diversos estudios han puesto de manifiesto durante las últimas décadas, que un elevado consumo de vegetales es un hecho protector frente a diversas enfermedades, reduciendo así el riesgo de mortalidad. Pero si dentro de los vegetales nos centramos en el consumo de crucíferas en particular, se observa que el riesgo de mortalidad por cualquier causa no accidental,  reduce la mortalidad en un 22%, según datos de un estudio publicado en 2011 por la American Journal of Clinical Nutrition. Según estos resultados, puede afirmarse que a mayor consumo de vegetales, especialmente crucíferos, menor riesgo de mortalidad.

Efecto anticancerígeno

La relación entre el consumo de verduras crucíferas y una menor incidencia de cáncer, ha sido evidenciada en numerosos estudios de investigación. Los isotiocianatos, destacando el sulforafano, son capaces de inhibir el crecimiento tumoral, aumentar la actividad antioxidante y frenar así el daño en el ADN, las mutaciones y la inflamación. 

Un estudio publicado en el Journal of National Cancer Institute, observó que el consumo de 2 raciones de vegetales crucíferos a la semana producía una disminución del 40 y 44%, respectivamente, sobre el riesgo de sufrir cáncer de próstata y vejiga en hombres. Otro estudio analizó a fumadores con un consumo mensual de al menos 4,5 raciones de crucíferos crudos. En este caso, el riesgo de padecer cáncer de pulmón se redujo en un 55% respecto a fumadores que consumían 2,5 raciones mensuales. 

Otros estudios llevados a cabo en mujeres, han mostrado que un consumo semanal de al menos 1 ración de crucíferos, produjo una reducción entre el 17% y un máximo del 50% (en consumidoras diarias) sobre el riesgo de sufrir cáncer de mama.

Protección cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es una de las mayores causas de mortalidad a nivel mundial, y quizás por esto, el sulforafano ha adquirido cierto atractivo dada su interesante actividad antioxidante. Numerosos estudios han puesto de manifiesto el papel protector del sulforafano frente a la hipertensión, la aterosclerosis y la diabetes. Se ha observado que un mayor consumo de vegetales crucíferos está asociado a un menor riesgo de padecer accidentes cerebrovasculares, infartos y otras enfermedades cardiovasculares. 

Patologías neurodegenerativas

Se ha podido constatar en ratones, que el sulforafano es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica. Estos datos son muy significativos, ya que estaríamos hablando de que a nivel cerebral, también podrían observarse los beneficios antiinflamatorios del sulforafano. 

Aunque la mayoría de estos estudios se han realizado en animales, se ha podido comprobar que el sulforafano puede disminuir algunas citoquinas inflamatorias relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson o la enfermedad de Huntington. 

También existen algunos estudios que ponen de manifiesto el efecto del sulforafano y la proteína Nrf2 sobre la estimulación de factores de crecimiento neuronal y por tanto, podrían contribuir a prevenir o retrasar la aparición de algunas enfermedades neurodegenerativas.

Por último, la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU publicó en el año 2014, los resultados de una investigación donde se evaluó el uso de sulforafano como tratamiento del autismo, mostrando una mejora del comportamiento en las personas que padecían esta patología.

A tener en cuenta:

Los niveles más altos de sulforafano se encuentran en los alimentos crudos, aunque en ocasiones comer determinadas verduras sin cocinar suele resultar difícil. Nuestro consejo es que cocines las verduras al vapor, no más de 3 o 4 minutos. Evita el hervido u otros métodos de cocción que impliquen una larga duración o una elevada temperatura. 

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición (CIN) de la Universidad de Navarra.

Referencias

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