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Etiqueta: alimentación

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Aguacate

El aguacate (Persea americana), pertenece a la familia de las lauráceas. Es una especie originaria de Centroamérica específicamente de México y de Guatemala. ​ Actualmente, se cultiva en lugares con climas tropical y mediterráneo. En los últimos años, su demanda ha ido aumentando y hoy en día este alimento lo podemos encontrar fácilmente en cualquier supermercado.  

El aguacate tiene una composición nutricional única, por su contenido en grasa saludable, antioxidantes y perfil bioquímico.  Este alimento aporta beneficios muy interesantes para nuestra salud. En ese sentido, las últimas investigaciones apuntan que comer aguacate puede ser útil en el tratamiento de la obesidad gracias a sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios. 
LAS BONDADES DE LA PALTA – Dr. Breitfeld

La porción oficial de consumo de aguacate es una quinta parte (30 g).  Aunque el consumo promedio más habitual es la mitad de un aguacate (68 g).  

El valor nutricional promedio por 68 g de aguacate es el siguiente: Calorías (114 kcal),  proteínas(1,36 g), hidratos de carbono (6,12 g),fibra dietética (4,6 g), azúcar total (0,2 g), potasio (345 mg), sodio (5,5 mg), magnesio (19,5 mg), vitamina A (43 μg), vitamina C (6,0 mg), vitamina E (1,3 mg) , vitamina K1 (14 μg), ácido fólico (60 mg), vitamina B-6 (0,2 mg), niacina (1,3 mg), ácido pantoténico (1,0 mg), riboflavina (0,1 mg), colina (10 mg), luteína/ zeaxantina  (185 μg), fitoesteroles (57 mg) y grasas totales (9,6g) de las cuales  ácidos grasos monoinsaturados (6,7 g).

BENEFICIOS PARA LA SALUD

El consumo de aguacate ha sido relacionado con: 

  • Prevención y tratamiento de diversas enfermedades neurodegenerativas (por su capacidad antioxidante y contenido en Vitamina E).
  • Mejoras en la absorción de   antioxidantes de otros alimentos (frutas y verduras) relacionado con su contenido en grasas saludables, (que enlentecen las digestiones) y su contenido en vitamina C (que ayuda en la recepción de nutrientes).
  • Efectos beneficiosos para la salud cardiovascular mejorando la hipercolesterolemia (participando en el aumento del colesterol bueno HDL-c y reducción del colesterol malo LDL-c, así como en la reducción de inflamación) y la hipertensión. 
  • Efectos beneficiosos en artritis (por su contenido en magnesio, ácido graso Omega 3 y vitamina E). 
  • Mejoras en el tránsito intestinal (por su contenido en fibra).
  • Efectos positivos en el tratamiento de enfermedades microbianas (por la cantidad de compuestos fenólicos que presenta).
  • Efectos beneficiosos en la salud ocular (por su contenido en luteína y zeaxantina, dos compuestos importantes para la salud ocular).

CONCLUSIÓN

El consumo de aguacate se asocia con la mejora y prevención de la salud.

¡Por lo que te animamos, si aún no lo haces, a incluir este alimento en tu dieta!

María Goñi, Centro de Investigación en Nutrición (CIN) de la Universidad de Navarra.

Referencias bibliográficas

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  • ADA (American Dietetic Association) Position of the American Dietetic Association: Functional foods. J. Am. Diet. Assoc. 2009;109:735–746
  • Dabas D, Shegog RM, Ziegler GR, Lambert JD. Avocado (Persea americana) seed as a source of bioactive phytochemicals. Curr Pharm Des. 2013;19(34):6133-40. doi: 10.2174/1381612811319340007. PMID: 23448442.
  • Dreher ML, Davenport AJ. Hass avocado composition and potential health effects. Crit Rev Food Sci Nutr. 2013;53(7):738-50. doi: 10.1080/10408398.2011.556759. PMID: 23638933; PMCID: PMC3664913.
  • Tramontin NDS, Luciano TF, Marques SO, de Souza CT, Muller AP. Ginger and avocado as nutraceuticals for obesity and its comorbidities. Phytother Res. 2020 Jun;34(6):1282-1290. doi: 10.1002/ptr.6619. Epub 2020 Jan 27. PMID: 31989713.
  • Flores M, Saravia C, Vergara CE, Avila F, Valdés H, Ortiz-Viedma J. Avocado Oil: Characteristics, Properties, and Applications. Molecules. 2019 Jun 10;24(11):2172. doi: 10.3390/molecules24112172. PMID: 31185591; PMCID: PMC6600360.
  • Fulgoni VL 3rd, Dreher M, Davenport AJ. Avocado consumption is associated with better diet quality and nutrient intake, and lower metabolic syndrome risk in US adults: results from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) 2001-2008. Nutr J. 2013 Jan 2;12:1. doi: 10.1186/1475-2891-12-1. PMID: 23282226; PMCID: PMC3545982.
  • Ameer K. Avocado as a Major Dietary Source of Antioxidants and Its Preventive Role in Neurodegenerative Diseases. Adv Neurobiol. 2016;12:337-54. doi: 10.1007/978-3-319-28383-8_18. PMID: 27651262.

Desarrollo de bebidas fruitivas (bebida de cola, café y cerveza) para personas con disfagia.

La disfagia es la dificultad para tragar, que entorpece el paso de alimentos sólidos o líquidos desde la boca hasta el estómago. La disfagia puede aparecer como consecuencia del envejecimiento natural o de determinadas enfermedades que, a su vez, son más frecuentes en el adulto mayor como Alzheimer, Parkinson, demencias o accidentes cerebrovasculares.

Nuestro grupo de investigación, en el contexto de un proyecto financiado por el Gobierno de Navarra (Nutri+), ha trabajado en distintas propuestas para adaptar la textura de bebidas habitualmente asociadas al ocio, que proporcionan placer al consumidor y que, por su naturaleza líquida, no pueden ser ingeridos por personas con disfagia.

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En concreto, se han desarrollado unas bebidas texturizadas a base de refresco de cola (sin azúcar ni cafeína), de cerveza (sin alcohol) y de café descafeinado.  Todos ellos fueron reformulados para darles un valor nutricional adicional enriqueciéndolos con fibra y/o proteínas para que puedan contribuir a cubrir alguna de las deficiencias nutricionales detectadas en estos colectivos.

  • En el caso del refresco de cola se obtuvo un producto con consistencia de néctar, adecuada para disfagia a líquidos leve y/o moderada y que se puede tomar con pajita. El refresco gracias a su formulación podría ostentar las declaraciones de “Bajo valor energético”, “Bajo contenido en azúcares” y “Alto contenido de fibra”.
  • La cerveza presenta también consistencia de néctar y se le podrían aplicar las declaraciones de “Bajo contenido en azúcares” y “Alto contenido de fibra”.
  • El café posee consistencia tipo miel y es susceptible de las declaraciones “Alto contenido de fibra” y “Alto contenido de proteínas”

Los tres productos presentan propiedades de sabor y color similar a los productos originales, muy gratificantes desde el punto de vista sensorial.

Maria Cartagena. Técnico de Investigación. Departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología (CAF). Facultad de Farmacia y Nutrición, Universidad de Navarra.

Diana Ansorena. Catedrática de Nutrición y Bromatología. Departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología (CAF). Facultad de Farmacia y Nutrición, Universidad de Navarra.

Iciar Astiasarán. Catedrática de Nutrición y Bromatología. Departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología (CAF). Facultad de Farmacia y Nutrición, Universidad de Navarra.

¿La salud cardiovascular es el reflejo de lo que comemos?

Según la OMS en el año 2019 las enfermedades cardiovasculares (ECV) fueron la principal causa de muerte en el mundo, afectando en Europa a 2,2 millones de mujeres y 1,9 millones de hombres. Estas cifras representan un problema de salud mundial y ponen en alerta la necesidad de estrategias que ayuden a disminuir estas cifras (https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)

Pero, ¿Cuáles son los factores de riesgo para desencadenar estas enfermedades?

Existen varios factores de riesgo modificables que estarían relacionados con la aparición de las ECV, entre los que figura el: consumo del tabaco, el consumo de alcohol, la inactividad física, horas de sueño inadecuado y principalmente una alimentación poca saludable. (https://newsroom.heart.org/news/la-american-heart-association-agrega-el-sueno-a-la-lista-de-salud-cardiovascular)

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¿Qué entendemos por dieta saludable?

La dieta es un determinante importante de la salud y la esperanza de vida. Una dieta saludable debe incluir por un lado, cantidades y proporciones apropiadas de ingesta de nutrientes principalmente frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado, y por otro, limitar el consumo de productos lácteos enteros, carnes rojas, carnes procesadas y azúcares.

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En las últimas décadas la dieta para la prevención de las ECV tradicionalmente se centra en un consumo bajo de grasas, principalmente los ácidos grasos saturados y el colesterol, mientras que promueven el consumo de ácidos grasos insaturados y ácidos grasos poliinsaturados que son considerados como grasas saludables y que aportan beneficios a la salud cardiovascular.

El Proyecto SUN de la Universidad de Navarra  (https://www.unav.edu/web/departamento-de-medicina-preventiva-y-salud-publica/proyecto-sun) ha publicado recientemente un estudio, que ha evaluado la asociación entre un índice que mide la calidad global de los macronutrientes (carbohidratos lípidos y proteínas) ingeridos y el riesgo de ECV, en 18.418 adultos españoles de mediana edad que han sido seguidos con continuidad durante más de 14 años de media.  (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35597843/)

El principal hallazgo encontrado en esta investigación fue la asociación inversa entre la calidad de los macronutrientes y la aparición de ECV. Así, los participantes con mayor puntuación en el índice de calidad de macronutrientes mostraron menor riesgo de sufrir un evento cardiovascular (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular) que aquellos con menor puntuación en dicho score.

Esto gracias a que mantuvieron una dieta más saludable a lo largo de los años con mayor ingesta de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescados, carnes blancas, lácteos desnatados, frutos secos, aceite de oliva, ácidos grasos poliinsaturados y fibra, al ser unos grupos de alimentos que contienen una alta densidad nutricional y además, contienen compuestos bioactivos como flavonoides, polifenoles y oleocantal que confieren efectos cardioprotectores.

De hecho, en este estudio, una mayor calidad de los macronutrientes junto con una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea o la Dieta provegetariana, también se asoció con un menor riesgo de ECV.

Mujer lactante y alimentación vegetariana o vegana ¿Es compatible?

A día de hoy, el consenso es unánime en que la leche materna es el alimento idóneo para la cría humana, porque contiene el equilibrio correcto de nutrientes, los anticuerpos, sustancias bioactivas y bacterias necesarias para garantizar el crecimiento y la salud óptima del bebé.

Existen muchos mitos que todavía circulan entre las mujeres que acaban de ser madres, respecto a lo que deben o no deben hacer para tener más leche o evitar que la leche se corte o se seque, lo que hace que la madre se sienta aún más desorientada y la lactancia, en lugar de mejorar, se complique.

Sin embargo, sabemos que la producción de leche materna depende principalmente de una buena técnica de amamantamiento.

La alimentación de la madre, puede condicionar el contenido en algunos nutrientes, por lo que será importante, asesorar de forma personalizada a cada mujer, según sus circunstancias.

En los últimos años, el número de mujeres que eligen seguir una dieta vegetariana o vegana se ve incrementado, por lo que los profesionales de la salud debemos estar actualizados para poder ofrecer recomendaciones dietéticas adecuadas y evitar caer en las falsas creencias.

En España, se estima que el 7% de la población sigue una dieta vegetariana (AEP, 2019).

La polémica sobre la idoneidad de seguir una dieta basada en alimentos de origen vegetal en periodos más vulnerables como el embarazo o la lactancia, está servida.

Según la Academia de Nutrición y Dietética (Melina 2016) las dietas vegetarianas bien planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la prevención y el tratamiento de varias enfermedades crónicas; son apropiadas para todas las etapas de la vida, incluyendo el embarazo, la lactancia e infancia y son sostenibles, desde el punto de vista medioambiental.

La mayoría de autores, recalcan la importancia de que la alimentación de la mujer lactante vegetariana o vegana esté “adecuadamente planificada”, para evitar carencias que puedan comprometer la calidad y cantidad de leche producida.

Controlar los niveles de vitamina B12, calcio, hierro, vitamina D… entre otros, deben formar parte de la intervención dietética en estas mujeres.

Sin embargo, abro el siguiente debate: ¿Realmente la recomendación de adecuar la dieta, aplica solo a las mujeres lactantes vegetarianas? ¿Se alimenta mejor una mujer lactante omnívora que consume alimentos procesados, azúcares y grasas trans que una mujer vegetariana? ¿Dónde puede haber más carencias y de qué tipo?

¿Qué pautas específicas debemos dar a una mujer lactante que siga una dieta vegetariana o vegana?

De todo esto y de las claves para una nutrición óptima en mujeres lactantes vegetarianas y veganas, hablaré el próximo 25 de febrero en las Jornadas de Actualización: Nutrición personalizada en la mujer.

Por María Marqués. Dietista-Nutricionista. Asesora en Lactancia. www.mamanutricionylactancia.com.

En estas jornadas, se abordará el asesoramiento en materia de alimentación personalizada de la Mujer presentando la situación actual y tendencias en alimentación y nutrición adaptado a diferentes etapas, condición y situaciones fisiológicas en la vida de la Mujer.

Se celebrarán en doble formato: online y presencial (Pamplona).

Os invitamos a participar en ellas, para ello se puede ampliar información en: https://www.unav.edu/web/jornadas-nutricion/

Alimentación sostenible

Las dietas saludables sostenibles son patrones alimentarios que promueven todas las dimensiones de la salud y el bienestar de las personas. Presentan un reducido impacto y presión ambiental; contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional, son inocuas y saludables y optimizan los recursos naturales y humanos, protegiendo y respetando la biodiversidad y los ecosistemas.

Son culturalmente aceptables, accesibles, asequibles, y equitativas.

M.V. L

OBJETIVOS PRINCIPALES

Las dietas sostenibles tienen como objetivos principales los siguientes:

1. Apoyar el funcionamiento y el bienestar físico, mental y social en todas las etapas de la vida (desde el nacimiento hasta la edad adulta) de las generaciones presentes y futuras.

2. Lograr el crecimiento y desarrollo óptimo de todos los individuos.

3. Contribuir a la prevención de la malnutrición.  

4. Reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación.

5. Apoyar la preservación de la biodiversidad y la salud del planeta.

ilustraciones, imágenes clip art, dibujos animados e iconos de stock de bolsa ecológica de comestibles reutilizable con verduras dibujadas a mano - alimentacion sostenible

Para la aceptación e implantación de las dietas saludables sostenibles son necesarios algunos cambios en el sistema alimentario como los siguientes:

  • Es imprescindible que todas las personas tengan acceso y disponibilidad a los alimentos recomendables para una dieta sostenible, por lo que habría que tener en cuenta a aquellas personas que se encuentran en una situación de pobreza. 
  • Promover una mejora en la educación nutricional y alimentaria de las personas.
  • Contribuir a la obtención de alimentos variados y equilibrados mediante un entorno adecuado para que formen parte de la dieta sostenible.
  • Llevar a cabo evaluaciones alimentarias nutricionales por edades, género, ingresos económicos, etnia y zona geográfica y con esa información definir cambios alimentarios que puedan tener influencia positiva en relación con la salud y medio ambiente. 
  • Identificación de cambios en los sistemas alimentarios actuales para identificar cambios en la trazabilidad de los alimentos necesarios, así como su consumo, para una dieta sostenible.
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Podemos considerar una dieta sostenible saludable aquella que es rica en productos como frutas, hortalizas, legumbres, cereales y aceite de oliva, las que tienen un consumo moderado de alimentos de origen animal, pescado, mariscos y productos lácteos; un consumo limitado de carnes rojas y aquella que elimina de la alimentación diaria productos cárnicos preparados y conservados. 

Ana Luz Tobaruela Resola 

Centro de Investigación en Nutrición (CIN) de la Universidad de Navarra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería (FAO) [Internet]. Roma. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería.  Dietas principios saludables sostenibles principios rectores [consultado 17 febrero 2021]. Disponible en http://www.fao.org/3/ca6640es/CA6640ES.pdf

Meybeck A, Gitz V. Sustainable diets within sustainable food systems. Proc Nutr Soc. 2017 Feb: (76 (1):1-11. 

Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería (FAO) [Internet]. Roma. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería. Guías alimentarias y sostenibilidad [consultado 17 febrero 2021]. Disponible en: http://www.fao.org/nutrition/educacion-nutricional/food-dietary-guidelines/background/sustainable-dietary-guidelines/es/

Pérez-Cueto, Federico J.A. (2015). ¿Dieta sostenible y saludable?: Retrospectiva e implicancias para la nutrición pública. Revista chilena de nutrición, 42(3), 301-305.

person lying in bed beside window

Alimentación y descanso

Todos hemos experimentado alguna vez las consecuencias negativas de dormir pocas horas o pasar una mala noche. La calidad del sueño se asocia directamente a la salud física y mental. De hecho, un mal hábito de descanso puede generar efectos negativos a largo plazo si no se tratan.

En este post vamos a hablar de la importancia del descanso de calidad y aspectos nutricionales que pueden ayudar a lograrlo.

Importancia del descanso

Se establece como recomendación general para adultos dormir entre 7-9h/noche para un descanso óptimo, aunque hay que tener en cuenta también la importancia de que estas horas de sueño sean de calidad. Diferentes estudios han confirmado que la población adulta no cumple con las horas necesarias de sueño. Se estima que se duermen aproximadamente 6,5h/noche (datos obtenidos de la población de EE.UU.) y se ha señalado al respecto que dormir menos de lo recomendado, puede ocasionar consecuencias negativas.

A nivel de salud mental, un mal descanso puede afectar a aspectos como el bienestar emocional, función cognitiva (disminución de la atención y memoria) y rendimiento diurno. Respecto a la salud física podría aumentar el estado de inflamación, afectando al sistema inmunológico y sistema antioxidante, junto a otras consecuencias negativas.

Relación nutrición-descanso

La relación nutrición-descanso es muy estrecha y bidireccional. Es decir, ciertos alimentos y patrones alimentarios ayudan a conciliar un sueño de mayor calidad y del mismo modo, un buen descanso se asocia a ciertos hábitos saludables nutricionales y de actividad física.

Al analizar la dieta de forma general, se ha observado que las comidas que contienen una cantidad elevada de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (salmón, aguacate, frutos secos, aceite de oliva…) y escasa de hidratos de carbono ayudan a lograr un sueño de mayor calidad. Es importante también que los hidratos de carbono no sean de alto índice glucémico, es decir, arroz blanco, pan blanco, cereales refinados, patata… y escoger aquellos alimentos que tienen un índice glucémico bajo antes de ir a dormir, por ejemplo, verdura cocida, boniato, avena, pan integral…

Además, existen compuestos que ayudan a mejorar tanto la duración como la calidad de nuestro descanso. A continuación, se mencionan algunos de ellos:

Triptófano: Es un aminoácido (compuesto que forma las proteínas) que está presente en alimentos como huevos, pollo o pavo, pescados azules (salmón, atún, trucha…), leche, frutos secos… Se ha comprobado que el consumo de triptófano mejora el sueño en personas con problemas para dormir. Una dieta rica en alimentos que contienen triptófano sería suficiente para alcanzar dichas cantidades.

Gaba: Este aminoácido ha demostrado mejorar la eficacia del sueño y puede encontrarse en alimentos como el germen de arroz integral, brotes de soja, frijoles, maíz, arroz integral, patatas, col rizada, castañas….

Vitamina D: En el caso de la vitamina D se ha observado que un déficit de la misma se asocia directamente con desórdenes del sueño. Es por ello, que es importante incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina D, es decir, pescados azules, lácteos, huevos… Cabe recordar que la exposición solar diaria de 15-20 minutos ayuda también en la síntesis de esta vitamina. En caso de querer aumentar la ingesta de esta vitamina a partir de la dieta se podría recurrir al consumo de alimentos fortificados, por ejemplo, cereales enriquecidos en vitamina D.

food cold wood cup
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Melatonina: Suele ser un suplemento consumido con frecuencia por personas que padecen problemas de sueño, ya que se ha comprobado su eficacia para mejorar la calidad del mismo. La dosis recomendada para obtener resultados beneficiosos es de 5-8mg/día.

El sueño deficiente puede tener un impacto negativo sobre factores relacionados con la alimentación. Por ejemplo, se ha podido observar que aquellas personas que dormían menos horas tenían una mayor ingesta energética, les costaba más mantener el peso y se relacionaba con la práctica de actividades sedentarias. Además, cada vez hay más evidencia que señala que el mal descanso se asocia al sobrepeso; enfermedad cardiovascular, que incluye hipertensión arterial, hipercolesterolemia, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y diabetes. 

Otros factores que ayudan a mejorar el sueño

Cabe mencionar que aunque la alimentación puede contribuir a aumentar la calidad y tiempo de sueño también existen otros factores que pueden ayudar a mejorar el mismo. Por ejemplo, se ha comprobado que tener un horario para dormir y despertarse que se repita a diario ayuda a tener un mayor descanso. También, se ha observado que una dependencia del uso del móvil se asocia directamente con una mala calidad de sueño, por ello es importante desconectar de aparatos móviles, ordenadores, televisión y pantallas que emitan luz artificial antes de acostarse.

Irene Besné Eseverri, Centro ede Investigación en Nutrición (CIN) de la Universidad de Navarra.

BIBLIOGRAFÍA:

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2.       Peuhkuri K, Sihvola N, Riita Korpela. Diet promotes sleep duration and quality. Nutr Res. 2012; 32(5): 309-19.

3.       Zhao M, Tuo H, Wang S, Zhao L. The effects of dietary nutrition on sleep and sleep disorders. Mediators Inflamm. 2020: 3142874.

4.       Wang P, Chen K, Yang S, Lin P. Relationship of sleep quality, smartphone dependence, and health-related behaviors in female junior college students. PLoS One. 2019; 14(4):e0214769.

food cold healthy drink

Alimentación en verano

El verano y especialmente en vacaciones, normalmente cambiamos las rutinas: se retrasa la hora de acostarse, se realizan más actividades al aire libre, hacemos excursiones al campo o a la playa, aumentan las reuniones con familiares y amigos… etc. Todo ello influye en la alimentación: se cambian horarios, regularidad y número de las diferentes tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena), se tiende a consumir alimentos más refrescantes, más fáciles de digerir y se utilizan modos de preparación de los alimentos más sencillos y rápidos.

Punto de vista nutricional

En general, en esta época del año el organismo requiere menor cantidad de energía para el desempeño de las diferentes funciones, por lo que deberíamos ajustar el aporte de calorías de la dieta incluyendo comidas más ligeras que en otras épocas del año. 

Además, las elevadas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, principalmente por el aumento de la pérdida de líquido, mecanismo utilizado por nuestro organismo para compensar las altas temperaturas y que debe ser compensado mediante una dieta abundante en líquidos.

Para evitar que estas modificaciones o cambios nos conduzcan a la realización de una alimentación desequilibrada e inadecuada, conviene mantener una dieta saludable y asegurar una adecuada hidratación acorde a nuestras características y actividad: edad, peso, práctica de deporte o gustos. Para ello, incluir gran variedad de alimentos en la dieta, para lograr esto se deben consumir alimentos de todos los grupos en la frecuencia y cantidades recomendadas.

Os facilitamos una guía de gran utilidad. Se trata de la Guía de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y su Pirámide.

Iosune Zubieta, Centro de Investigación en Nutrición CIN de la Universidad de Navarra.

BIBLIOGRAFÍA

  • Iglesias C, Villarino AL, Martínez JA, Cabrerizo L, Gargallo M, Lorenzo H. et al. Importancia del agua en la hidratación de la población española: documento FESNAD 2010. Nutr. Hosp.  [Internet]. 2011 Feb [citado 2021 Jun 15]; 26(1): 27-36. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112011000100003&lng=es.
  • Adam CL, Mercer JG. Appetite regulation and seasonality: implications for obesity. Proc Nutr Soc. 2004 Aug;63(3):413-9. doi: 10.1079/pns2004367. PMID: 15373951.
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El huevo: propiedades y beneficios I

PRIMERA PARTE

El huevo es uno de los alimentos que más controversia genera entre la población general cuando se habla sobre su consumo. ¿Puedo comer huevo todos los días?, ¿aumentará mi colesterol?, ¿tendré más riesgo cardiovascular?. Estas son las preguntas más frecuentes que nos hacemos. Hoy intentaremos aclarar todo lo referente a las propiedades y a los beneficios que el consumo habitual de huevo puede aportar en nuestra salud.

Este pequeño alimento de apenas 50-70 gramos, presenta un gran peso en cuanto a su contenido nutricional se refiere. La propiedad más conocida quizás sea la de la alta calidad de sus proteínas, debido a la cantidad y al equilibrio entre los aminoácidos que las componen, considerándose el estándar de referencia en los estudios de nutrición. 

Pero además el huevo presenta otros nutrientes como fósforo, hierro, cinc y diversas vitaminas (A, E, B2, B12, D y ácido fólico). También contiene otros componentes de gran valor por sus funciones en el organismo como luteína y zeaxantina (carotenoides antioxidantes) y colina (necesaria en diversos procesos metabólicos). 

En la yema del huevo podemos encontrar también grasas de buena calidad. El contenido de grasas mono y poliinsaturadas, supera al de grasa saturada (“grasa mala”) y su contenido en ácido oléico, linoléico y omega 3, es de gran interés por sus beneficios en la salud.

Consumo de huevo y colesterol

En los años 70 se generó cierta polémica sobre el consumo de huevo y el aumento de colesterol sanguíneo, llegando incluso a recomendarse el consumo para la población general de un máximo de 2-3 huevos por semana. Pero un par de décadas más tarde, diversos estudios comenzaron a poner de manifiesto que la ingesta de huevos no incrementaba de manera relevante el colesterol sanguíneo, por lo que la creencia popular de que el huevo es perjudicial, se ha ido desmitificando. En la actualidad, continúan realizándose estudios en esta misma línea, estudios tanto de intervención como observacionales. La mayoría de ellos, especialmente los de mayor rigor y peso científico, muestran que el consumo de huevo para la población general, en el contexto de una dieta equilibrada, NO aumenta el colesterol sanguíneo

Sin embargo, otros estudios muestran que una recomendación sin restricción cuantitativa, no sea lo más adecuado para la población diabética y con riesgo cardiovascular. Aunque algunos de estos estudios son observacionales (no se puede demostrar causa-efecto), presentan limitaciones metodológicas o no ajustan sus análisis por otras variables de la dieta como la ingesta de grasa saturada y fibra, sus resultados deben tomarse con precaución. En este sentido, serían necesarias más investigaciones, con tamaños muestrales mayores, controlados y randomizados y así poder concluir con mayor evidencia, que el consumo de huevos también es seguro para este grupo de población.

En conclusión, ¿puedo consumir huevo todos los días?

Si se tiene en cuenta que el huevo es un alimento de alto valor nutricional debido al aporte de diversos compuestos y nutrientes beneficiosos para la salud, este alimento puede considerarse de gran interés dentro de la dieta en la población general. De hecho, puede ser especialmente relevante en determinadas etapas de la vida como la infancia, el embarazo, la etapa adulta y en deportistas. 

La mayoría de los estudios realizados hasta la fecha concluyen que el consumo de un huevo diario, dentro del contexto de una dieta y un estilo de vida saludables, es perfectamente lícito en población sana. El huevo contiene colesterol sí, pero lo que fundamentalmente hace aumentar nuestro colesterol sanguíneo es el consumo de grasa saturada y grasa trans (presente en embutidos, carnes rojas y procesadas, bollería industrial, etc), más que el propio colesterol contenido en los alimentos.

No obstante, en personas diabéticas o con riesgo cardiovascular, parece que la evidencia no es concluyente todavía, por lo que conviene ser algo más cauto y recomendar un consumo de huevo más moderado (3-4 raciones/semana). 

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra (CIN).

Referencias:

Dussaillant C et al. Consumo de huevo y enfermedad cardiovascular: una revisión de la literatura científica. Nutr. Hosp. vol.34 no.3 Madrid may./jun. 2017. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112017000300710

López-Sobaler, AM et al. Papel del huevo en la dieta de deportistas y personas físicamente activas. Nutr. Hosp. vol.34  supl.4 Madrid  2017. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112017001000007

Dehghan M. et al. Association of egg intake with blood lipids, cardiovascular disease, and mortality in 177,000 people in 50 countries. The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 111, Issue 4, April 2020, Pages 795–803. Disponible en: https://doi.org/10.1093/ajcn/nqz348

El Huevo en la Dieta y la Salud. Instituto de estudios del huevo [Internet]. [consultado 5 Marzo 2021]. Disponible en: https://www.institutohuevo.com/

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white table with tasty scattered almonds

El magnesio en nuestra salud

El magnesio es un mineral esencial en los seres humanos.  Constituye el cuarto elemento más abundante en nuestro organismo. Es necesario consumir magnesio regularmente ya que participa en muchas reacciones metabólicas y su déficit puede provocar efectos negativos en la salud tales como alteraciones en el comportamiento, debilidad, pérdida de control muscular o fallos en el crecimiento, entre otros.

Gracias a sus funciones, el magnesio ha sido relacionado con la prevención y el tratamiento de diversas enfermedades como las enfermedades inflamatorias, la enfermedad de Alzheimer, trastornos de déficit de atención, asma, hiperactividad, resistencia a la insulina, diabetes tipo II, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. 

Principales funciones biológicas del magnesio

  • Componente fundamental de huesos, cartílagos y del exoesqueleto de crustáceos.
  • Activador de varios sistemas enzimáticos, incluyendo cinasa (enzima que cataliza la transferencia del fosfato terminal del ATP al azúcar), mutasas (participa en reacciones de transfosforilación), ATPasas musculares y las enzimas coliesterasa, fosfatasa alcalina, enolasa, dehidrogenasa isocítrica, arginasa desoxirribonucleasa y glutaminasa.
  • Estimulación y contracción muscular
  • Regulación del balance ácido-base intracelular
  • Papel esencial en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos.

El magnesio podemos encontrarlo a través de diferentes fuentes como: la harina de carne y hueso, salvado de arroz, harina de semilla de girasol y salvado de trigo, residuos de la molienda de trigo, pulido de arroz, harina de nabo, harina de camarón, harina de semilla de algodón, harina de lino, harina de subproductos de aves y harina de cangrejo.

Las ingestas recomendadas del magnesio varían en función de diversos factores, como el sexo o la edad, aunque podemos decir que la ingesta en personas sanas adultas son en mujer 280 mg y en hombres 350 mg/ día. En general, toda persona que lleve una alimentación variada y equilibrada que incluya todos los grupos de alimentos podrá asegurarse esta ingesta recomendada.

Ana Luz Tobaruela, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra (CIN).

Referencias bibliográficas

  1. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería (FAO) [Internet]. Roma. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería. Macronutrientes y micronutrientes. [consultado 16 diciembre 2020]. Disponible en: http://www.fao.org/elearning/Course/NFSLBC/es/story_content/external_files/Macronutrientes%20y%20micronutrientes.pdf
  2. Fundación española del corazón [Internet].  Madrid. Fundación española del corazón. Nutrientes. Magnesio. [consultado 16 diciembre 2020]. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/nutricion/nutrientes/839-magnesio.html
  3. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería (FAO) [Internet]. Roma. Organización de las naciones unidas para la agricultura y ganadería. Nutrientes esenciales-minerales. [consultado 16 Diciembre 2020].  Disponible en: http://www.fao.org/3/AB492S/AB492S04.htm
  4. Uwe G., Joachim S., and Klaus K. Magnesium in Prevention and Therapy. Nutrients. 2015 Sep; 7(9): 8199–8226.
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Hábitos saludables

Llevar una vida activa junto con unos correctos hábitos de alimentación es primordial para gozar de una buena salud. Vamos a intentar ofrecer algunos consejos para vencer la pereza y que el calor de estos días, no nos impida seguir manteniendo una hábitos de vida saludables.

Conviene planificarse; por ejemplo, sabiendo cuando te vas a ir de vacaciones será más fácil organizarte y llevar una rutina de ejercicio. Debes adaptar el tipo de actividad a las temperaturas y a los planes que te vayan surgiendo. Si algún día te resulta imposible realizar deporte, cambia un día por otro pero no abandones.

¿Qué actividades puedo hacer?

Hay muchas maneras de estar activo y realizar actividades al aire libre sin necesariamente acudir al gimnasio.

Realizar labores de jardinería, hacer limpieza general en casa, desplazarnos a los sitios en bicicleta, practicar senderismo, correr o paseos enérgicos, nadar en la playa o en la piscina o hacer escalada entre otras, son actividades idóneas para realizar en esta época.

Cómo realizar actividad física de manera segura…

Sea cual sea la opción que elijas, debes tener en cuenta que el esfuerzo será mayor debido al calor y a la humedad ambiental.

Muy importante

  • Hidrátate: sobre todo cuando hace mucho calor o realizas un ejercicio intenso. No esperes a tener sed para beber agua. Es recomendable beberla antes, durante y después del entrenamiento.  
  • Si el calor aprieta no realices actividad física intensa. Realiza un ejercicio moderado, durante un tiempo más corto y con pausas para descansar.
  • Intenta mantenerte a la sombra si es posible.
  • Elige ropa adecuada: usa ropa diseñada para hacer deporte, ya que está realizada de un material adecuado para que el calor no te afecte tanto. Utiliza prendas ligeras, no muy ajustadas y de colores claros. 
  • Evitar realizar deporte durante las horas más calurosas del día. Entre las 12h y las 15h el calor es más intenso, así que intenta evitar esas horas. Realiza tu ejercicio a horas tempranas o a última hora del día
  • Escucha a tu cuerpo: es fundamental saber reconocer los síntomas de que algo no va bien. Tener sed por ejemplo, es una señal clara de que nuestro organismo está comenzando a deshidratarse, por eso es importante beber antes de sentirla. Otros síntomas indicadores de que nuestro cuerpo no responde bien, son tener la piel seca y fría, la boca seca, dolor de cabeza, calambres, náuseas o mareos. Si notas alguna señal, detén la actividad de inmediato e hidrátate.
  • Cuidado si tienes alguna condición especial como sobrepeso, diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular, ingesta de determinados medicamentos o consumo de alcohol. En estos casos lo mejor es consultar con tu médico sobre la rutina de ejercicio que más te conviene.

La alimentación es fundamental

Si reclamas a tu cuerpo un esfuerzo extra, también debes nutrirlo adecuadamente. Las opciones que tienes en verano son muchas y variadas. Recomendamos las frutas y verduras de temporada y abundante agua. Procura comer ligero y no te olvides de los cereales integrales, las legumbres, las carnes magras, los pescados, los huevos y el aceite de oliva virgen extra. Evita el exceso de sal, azúcar y grasa. También es importante consumir snacks ligeros antes y después de tus entrenamientos. 

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Las opciones para estar activo durante el verano son muchas y no todas implican necesariamente practicar algún deporte. Actividades cotidianas como salir a caminar, pasear a tu mascota, subir escaleras o ir de compras, pueden ser muy útiles para que durante el verano también mantengas la forma.

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Referencias

Embarazo y Lactancia II

ALIMENTACIÓN EN LA LACTANCIA

La alimentación recomendada a una mujer  lactante es aquella en la que la dieta sea variada y equilibrada para cubrir sus necesidades de energía y nutrientes. De manera general, se puede señalar que será similar a la de la mujer adulta aumentando el consumo de frutas, verduras y lácteos; cuidando las cantidades de consumo; manteniendo una buena distribución de tomas y refrigerios a lo largo del día y asegurando una adecuada ingesta de líquidos.

Por ello, vamos a dar unos consejos y recomendaciones de los principales grupos de alimentos, de sus características y de su importancia en la lactancia:

  1. Frutas y verduras:
  • Aporte de fibra, recomendable para promover la salud intestinal (estreñimiento, microbiota….).
  • Frutas y verduras ricas en vitamina C que ayudarán a la absorción del hierro vegetal (no hemo).
  • Verduras de hoja oscura que aportan ácido fólico y calcio.
  • Lavar bien las frutas y verduras para reducir el riesgo de microorganismos patógenos.
  1. Lácteos y derivados: 
  • Buena fuente de calcio y proteínas.
  • Evitar leche no pasteurizada y quesos elaborados con leche cruda, ya que puede contener listeria monocytogenes, un microorganismo que puede dañar al feto.
  1. Farináceos (arroz, legumbres, pasta, patata, cereales y pan).
  • Aportan fibra y vitaminas del grupo B.
  • Destacan las legumbres con proteínas de alto valor biológico.
  • Aportan ácido fólico, calcio, hierro y zinc.
  1. Alimentos proteicos (carne, pescado, huevos y legumbres)
  • Se recomiendan carnes magras. Consumo de 3-4 raciones por semana. Aporte de proteínas, hierro y zinc.
  • El pescado es necesario para un buen desarrollo del feto y aportan proteínas, yodo, zinc y ácidos grasos omega 3.
  • Evitar la carne cruda o poco cocinada, por riesgo de toxoplasmosis.
  • Evitar pescados de gran tamaño por su contenido en mercurio como atún, pez espada y cazón.
  1. Grasas
  • Se aconseja tomar aceites vegetales, preferentemente de oliva virgen extra.

Además de una correcta dieta y alimentación, es importante realizar ejercicio físico moderado y en contacto con la luz para favorecer la síntesis de vitamina D, no fumar y evitar las bebidas alcohólicas y estimulantes.

Ana Luz Tobaruela, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Referencias bibliográficas

Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social [actualizado 2015; consultado 13 Mayo 2020].Documentos. Día nacional de la nutrición. En el embarazo y la lactancia comer bien es el mejor “te quiero”. Disponible en http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/DNN_2015/Presentacion_DNN_2015.pdf

Embarazo y Lactancia I

PRIMERA PARTE

La alimentación de las mujeres embarazadas, desde incluso antes de la gestación, juega un papel fundamental para favorecer el adecuado estado de salud materno-infantil. Puede ser un factor preventivo de algunos problemas de salud como son la anemia ferropénica, obesidad, diabetes gestacional, náuseas y vómitos, depresión postparto, estreñimiento o ardores en la madre; o bajo peso al nacer, macrosomía, prematuridad, espina bífida y bajo desarrollo neuroconductual en el feto

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En el embarazo se incrementan las necesidades nutricionales tanto en energía como en nutrientes. Los requerimientos de energía diarios, de manera general, aumentan 300 kcal en el segundo trimestre, 450 kcal en el tercer trimestre y 500 kcal en la lactancia. Este aumento de los requerimientos suelen ser cubiertos con la ingesta habitual que realiza nuestra población. 

Sin embargo, algunos nutrientes requieren estar suplementados durante la gestación y la lactancia porque incluso con una alimentación equilibrada no se suelen cubrir dichas necesidades, como es el caso del hierro, ácido fólico y calcio

Por ello, vamos a dar algunas recomendaciones dietéticas relacionadas con estos nutrientes para favorecer el desarrollo saludable del feto y mantener la salud de la madre.

  1. Ácido fólico: esta vitamina se relaciona con el desarrollo del tubo neural y neuroconductual del feto.
  • Alimentos considerados buenas fuentes de ácido fólico: legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde oscuro o zumo de naranja.
  • Suplementación: 2 meses antes y 3 meses después de la concepción se recomienda realizar una suplementación preventiva con este nutriente siempre controlada por el médico.
  1. Hierro: el mayor volumen de sangre, la síntesis de nuevos tejidos y la formación de reservas del feto hacen necesaria la suplementación de este nutriente en muchas mujeres embarazadas.  
  • Alimentos considerados buenas fuentes de que contienen hierro: La absorción de hierro de los alimentos es de hasta un 20 % a partir de alimentos de origen animal (hierro hemo) y entre un 1-5% a partir de alimentos vegetales (hierro no hemo). La fibra vegetal y otras sustancias presentes en los vegetales dificultan su biodisponiblidad. Por el contrario, la presencia de vitamina C la aumenta. Por ello, se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina C como frutas cítricas, kiwi, pimiento, y tomate, junto a buenas fuentes vegetales (hierro no hemo) como son espinacas, acelgas, lentejas y semillas de sésamo entre otros. Alimentos de origen animal que son buenas fuentes de hierro son por ejemplo, almejas, yema de huevo y carnes rojas. 
  • 3. Calcio: asegurar una adecuada ingesta de calcio permitirá evitar decalificaciones en la mujer embarazada.
  • Alimentos considerados buenas fuentes de calcio: lácteos y derivados, sardinas enlatadas, hortalizas de hojas verdes y frutos secos.
  • Se recomienda asegurar un aporte adecuado de vitamina D a través de la dieta ya que aumenta la biodisponibilidad del calcio. Alimentos considerados buenas fuentes de vitamina D son: pescado azul, huevos, hongos, cereales de trigo, leche y frutas como las naranjas, entre otros.  Junto a ello, la piel sintetiza vitamina D en forma de colecalciferol (vitamina D3) a través de la acción de la luz solar ultravioleta, por lo que el sol representa una de nuestras fuentes de vitamina D. Se considera una buena medida una exposición al sol de unos 15 minutos diarios, si es posible durante las horas centrales del día e intentar que el sol alcance la mayor superficie del cuerpo (en su defecto, cara, brazos y piernas) sin aplicación de cremas protectoras y evitando quemar la piel.

Por lo tanto, la alimentación de una mujer embarazada deberá cumplir con las recomendaciones nutricionales, ser saludable, equilibrada y variada en todos sus aspectos, requiriendo la aportación externa de aquellos nutrientes que se necesitan en mayor cantidad y que no pueden ser cubiertos por la dieta.  

Ana Luz Tobaruela, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra

Referencias bibliográficas

Medicadiet. Guía de alimentación para embarazadas [Internet]. Madrid. Sociedad Española de Obesidad. [Actualizado 2015; consultado 13 Mayo 2020]. Cómo comer sano y controlar tu peso en el embarazo. Disponible en: https://www.seedo.es/images/site/Guia_Alimentacion_Embazaradas_Medicadiet.pdf

Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social [actualizado 2015; consultado 13 Mayo 2020].Documentos. Día nacional de la nutrición. En el embarazo y la lactancia comer bien es el mejor “te quiero”. Disponible en http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/DNN_2015/Presentacion_DNN_2015.pdf

Alimentación y Salud intestinal

Todos sabemos que nuestra salud depende de muchos factores pero lo que quizás no sospechamos es que depende también de bacterias, virus, hongos y parásitos, sobre todo de los que viven en nuestro intestino y que componen la denominada microbiota intestinal.  Este conjunto de organismos nos define y nos diferencia a cada uno de nosotros, como si fuera otra “huella digital”.

En las últimas décadas, la microbiota intestinal ha sido objeto de muchos estudios y se ha llegado a considerar como un órgano más de nuestro cuerpo. Desempeña importantes funciones metabólicas y nutritivas: produce vitaminas y energía, ayuda en la absorción de nutrientes importantes para nuestro organismo (como el hierro), protege de la invasión o del crecimiento excesivo de otros microorganismos con poder patógeno y ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Pero estos pequeños pobladores de nuestro intestino también necesitan mantener un equilibrio y una salud adecuada. Cuando esto no ocurre se produce una situación conocida como disbiosis intestinal, que puede provocar malestares digestivos, como diarreas o gases e incluso enfermedades tan diversas como intestino irritable, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, cáncer de colon e incluso depresión.  

¿Cómo mantener nuestra microbiota sana y equilibrada?

La salud de la microbiota depende de varios factores: la genética, la toma de algunos fármacos como los antibióticos, el estilo de vida (consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo, etc) y el tipo de alimentación como un factor determinante. Nuestra dieta mediterránea tiene los mejores elementos para asegurarnos ese equilibrio.

El preciado aceite de oliva virgen extra nos aporta polifenoles que actúan como antioxidantes e influyen en el mantenimiento del adecuado equilibrio de las bacterias intestinales. También aporta grasas monosaturadas que, según se ha comprobado, son saludables para la microbiota intestinal.

Las verduras, frutas, frutos secos, legumbres, semillas y cereales (siempre integrales) aportan fibra que constituye una verdadera exquisitez para la microbiota intestinal. El pescado (sobre todo azul) al igual que el aceite de oliva, aporta ácidos grasos muy saludables. También conviene tomar alimentos con cultivos activos (probióticos) como Kefir y yogur.

¿ Qué conviene evitar ?

Todos aquellos alimentos procesados, ya que suelen ser ricos en grasas no saludables y azúcares simples, que no sientan bien a nuestra microbiota. Tampoco es recomendable una dieta muy rica en proteínas de origen animal por su gran cantidad de grasas saturadas.

 Si seguimos estas recomendaciones, nuestra microbiota se beneficiará y nuestra salud también.

Blanca Martínez de Morentin, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Bibliografía

  • Wan M.L.Y., Ling K. H., El-Nezami H. & M. F. Wang. Influence of functional food components on gut health. Critical Reviews in Food Science and Nutrition. 2019; 59(12):1927-1936.
  • Makki K., Deehan E. C., Walter J., and Backhed F. The Impact of Dietary Fiber on Gut Microbiota in Host Health and Disease. Cell Host & Microbe. 2018; 23: 705-715.
  • De Angelis M., Garruti G., Minervini F., Bonfrate L., Portincasa P. and Gobbetti M.The Food-gut Human Axis: The Effects of Diet on Gut Microbiota and Metabolome. Current Medicinal Chemistry. 2019; 26(19): 3567-3583.

Conservar los alimentos en frío

Los alimentos que necesitan conservarse en frío deben guardarse en el frigorífico o en el congelador lo antes posible para no romper la cadena del frío. De lo contrario, las bacterias comenzarán a multiplicarse a temperatura ambiente rápidamente provocando el deterioro del alimento y pudiendo causar toxiinfecciones alimentarias.

La temperatura media del frigorífico suele ser 4ºC, aunque en función de la zona puede ser menor o mayor. El congelador suele tener una temperatura de -18ºC.

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CÓMO COLOCAR LOS ALIMENTOS EN EL FRIGORÍFICO Y CONGELADOR

Una correcta distribución de los alimentos en la nevera permitirá alargar su vida útil y evitar contaminaciones cruzadas. Puedes seguir las siguientes indicaciones para ordenar tus alimentos en el frigorífico:

  • En el estante superior: alimentos cocinados.
  • En el estante del centro: huevos, productos lácteos y embutidos.
  • En el estante inferior: alimentos crudos como carne y pescado (siempre envasados y separados adecuadamente) y  productos en descongelación.
  • En la puerta: bebidas o alimentos con un consumo frecuente, como leche, mermelada, salsas, refrescos.
  • En el verdulero: frutas y verduras.
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Utiliza envases y tapas para evitar que los alimentos crudos “contaminen” los alimentos cocinados o listos para el consumo. Además, te recordamos que es importante limpiar con cierta frecuencia el frigorífico.

En el congelador guarda los alimentos envasados utilizando tupper o bolsas con cierre hermético, indicando el contenido y la fecha de congelación. 

En el siguiente vídeo podrás visualizar esta información:

Idoia Ibero, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Bibliografía

Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social; s.f. [actualizado 2019; consultado 16 abril 2020]. Para la ciudadanía. Para el consumidor. Recomendaciones alimentaria.  Disponible en: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/ampliacion/colocar_segura.htm

Organización de Consumidores y Usuarios [Internet]. Madrid: Organización de Consumidores y Usuarios; 20 junio 2017  [actualizado 2020; consultado 16 abril 2020]. Alimentación: Seguridad alimentaria. Disponible en: https://www.ocu.org/alimentacion/seguridad-alimentaria/informe/conservar-y-preparar-los-alimentos536324

Hidratación y alimentación con fiebre

La fiebre es un aumento transitorio de la temperatura corporal. En condiciones normales, mantenemos una temperatura constante gracias a un centro termorregulador situado en el cerebro.  Sin embargo, cuando el organismo trata de combatir alguna enfermedad o infección, este centro aumenta la temperatura y es entonces cuando aparece la fiebre.

Se suele considerar fiebre cuando esta temperatura corporal es superior a 38 grados centígrados, mientras que entre 37 y 38 grados se considera febrícula. 

Por sí misma, la fiebre no es una enfermedad sino una señal, un signo de que nuestro organismo está combatiendo algún tipo de patología. Las más frecuentes suelen ser las infecciones, aunque también puede tratarse de otras enfermedades que pueden llegar a ser graves.

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El aumento de temperatura sirve como defensa, ya que perjudica la supervivencia de virus y bacterias y además ayuda a activar el sistema inmune para luchar contra ellos. Con frecuencia, suele ir acompañada de síntomas inespecíficos y otros más específicos propios de la causa que la origina. Los síntomas inespecíficos más frecuentes son dolor de cabeza, escalofríos, sudoración, dolor muscular y pérdida de apetito. La sudoración provoca un aumento de la pérdida de agua y de electrolitos, que dan lugar a mayor sensación de sed.

Para evitar la deshidratación, que puede ser una complicación importante, hay que tomar suficientes líquidos. El agua es un buen aliado y es mejor tomarla poco a poco a lo largo de todo el día. También son muy adecuados los zumos y jugos de frutas frescas, que aportan además de líquido, vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos que ayudarán a mantener un buen sistema inmune. 

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Aunque el apetito esté algo disminuido y siempre que la enfermedad de base lo permita, hay que seguir comiendo para proporcionar la energía suficiente, ya que la fiebre produce un aumento del metabolismo basal y por tanto una mayor exigencia de energía. 

Conviene elegir alimentos que sean fáciles de digerir y de asimilar: frescos, de temporada y que  resulten apetecibles. Hay que descartar los que contienen alto contenido en grasa, una gran cantidad de sal, azúcar o estén muy condimentados. Es preferible elegir alimentos de elaboración casera frente a los alimentos precocinados o elaborados industriales, ricos en grasas, azúcar y sal. 

Son alimentos y preparaciones recomendables: los purés, en los que se puede incluir gran cantidad de verduras; las sopas y caldos de diferentes ingredientes (pollo, hortalizas, pescado); las compotas de frutas y pudding; huevos (en este caso, mejor cocidos); pescados no grasos, para facilitar la digestión; los yogures, natillas y flanes caseros… Todos ellos, nos pueden ayudar a mantener una buena alimentación muy necesaria en esta situación. Recordar que conviene que la dieta sea variada, para evitar dietas monótonas y prevenir carencias nutricionales.

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Cuando tenemos fiebre el descanso es importante. Las personas muy activas deben limitar la actividad, sin llegar en cualquier caso al reposo absoluto.

Blanca Martínez de Morentin, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Beneficios de la fibra alimentaria II

SEGUNDA PARTE

¿CUÁNTA FIBRA TENGO QUE TOMAR AL DÍA?

Las recomendaciones de ingesta diaria de fibra varían en función del organismo que las establezca. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera la cantidad recomendada en torno a 25 gramos/día ; según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cifra aumenta hasta 40 gramos diarios.

FUENTES DE FIBRA ALIMENTARIA

Podemos encontrar diferentes alimentos ricos en fibra como:

  • Cereales integrales y salvados.
  • Frutas, verduras y hortalizas.
  • Semillas y frutos secos.
  • Legumbres.

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CONSEJOS PARA SEGUIR UNA ALIMENTACIÓN RICA EN FIBRA

  • Tomar 3-4 raciones de fruta al día. Intentar comerlas de temporada y con la piel.
  • Tomar frutos secos 2-3 días a la semana.
  • Tomar 2 raciones de verduras al día (una en crudo).
  • Tomar frutos secos y semillas de 3-7 raciones a la semana.
  • Escoger cereales integrales.
  • Legumbres: 3-4 raciones/semana. Se pueden combinar con verduras o arroz integral.
  • Comer las patatas asadas o hervidas con piel.

Con todos estos datos, esperamos que a partir de ahora la fibra esté presente en tu alimentación diaria. Ya verás como notarás los beneficios, y recuerda… ¡¡¡bebe mucha agua !!!. De este modo, facilitarás sus propiedades saludables.

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Ana Luz Tobaruela, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

La Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (S.E.D.C.A.) La fibra dietética [Internet]. Madrid. Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación; 2019 [consultado  30 Marzo 2020].Disponible en: Fibra dietética | Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA)

Escudero Álvarez E y González Sánchez P. La fibra dietética. Nutr. Hosp. 2006: 21 (Supl. 2); 61-72.

Sociedad Española de Patología Digestiva.  Dieta rica en fibra. Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD); 2017 [consultado 30 Marzo 2020]. Disponible en: https://www.saludigestivo.es/dietas-menus-saludigestivos/dieta-rica-fibra_/#dieta-rica-fibra

Harvard T.H. Chan School of Public Health. Fiber. Boston. Escuela de Salud Pública de Harvard y Publicaciones de Salud de Harvard; 2020 [consultado 8 Abril 2020]. Disponible en: https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/carbohydrates/fiber/ 

Cummings J y Stephen A. Carbohydrate terminology and classification. Eur J Clin Nutr. 2007. 61, S5–S18. https://doi.org/10.1038/sj.ejcn.1602936

EFSA (European Food Safety Authority). 2010. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for carbohydrates and dietary fibre. The EFSA journal, 8, 3. Disponible en:  https://doi.org/10.2903/j.efsa.2010.1462