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Etiqueta: hidratación

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Alimentación en verano

El verano y especialmente en vacaciones, normalmente cambiamos las rutinas: se retrasa la hora de acostarse, se realizan más actividades al aire libre, hacemos excursiones al campo o a la playa, aumentan las reuniones con familiares y amigos… etc. Todo ello influye en la alimentación: se cambian horarios, regularidad y número de las diferentes tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena), se tiende a consumir alimentos más refrescantes, más fáciles de digerir y se utilizan modos de preparación de los alimentos más sencillos y rápidos.

Punto de vista nutricional

En general, en esta época del año el organismo requiere menor cantidad de energía para el desempeño de las diferentes funciones, por lo que deberíamos ajustar el aporte de calorías de la dieta incluyendo comidas más ligeras que en otras épocas del año. 

Además, las elevadas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, principalmente por el aumento de la pérdida de líquido, mecanismo utilizado por nuestro organismo para compensar las altas temperaturas y que debe ser compensado mediante una dieta abundante en líquidos.

Para evitar que estas modificaciones o cambios nos conduzcan a la realización de una alimentación desequilibrada e inadecuada, conviene mantener una dieta saludable y asegurar una adecuada hidratación acorde a nuestras características y actividad: edad, peso, práctica de deporte o gustos. Para ello, incluir gran variedad de alimentos en la dieta, para lograr esto se deben consumir alimentos de todos los grupos en la frecuencia y cantidades recomendadas.

Os facilitamos una guía de gran utilidad. Se trata de la Guía de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y su Pirámide.

Iosune Zubieta, Centro de Investigación en Nutrición CIN de la Universidad de Navarra.

BIBLIOGRAFÍA

  • Iglesias C, Villarino AL, Martínez JA, Cabrerizo L, Gargallo M, Lorenzo H. et al. Importancia del agua en la hidratación de la población española: documento FESNAD 2010. Nutr. Hosp.  [Internet]. 2011 Feb [citado 2021 Jun 15]; 26(1): 27-36. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112011000100003&lng=es.
  • Adam CL, Mercer JG. Appetite regulation and seasonality: implications for obesity. Proc Nutr Soc. 2004 Aug;63(3):413-9. doi: 10.1079/pns2004367. PMID: 15373951.
  • Chapman-Novakofski K. Summer is Different: What That Means for Nutrition Educators. J Nutr Educ Behav. Jul-Aug 2016;48(7):436. doi: 10.1016/j.jneb.2016.05.010.

Hidratación y actividad física

La práctica de actividad física es sin duda una de las mejores armas para mantener nuestra salud tanto física como mental. Es fundamental realizar una actividad física adecuada a nuestras características personales, comer de manera equilibrada y mantener un correcto estado de hidratación

El agua es el principal componente de nuestro organismo, pudiendo representar entre el 50 y el 70% de nuestro peso corporal total. Además, el agua es indispensable para regular la temperatura corporal, facilitar el transporte de nutrientes, favorecer la eliminación de sustancias de desecho, lubricar las articulaciones o mejorar el funcionamiento de los riñones, entre otras funciones.

Cada día perdemos en torno a 2,5 litros de agua a través de la respiración, el sudor, la orina y las heces. Si además practicamos alguna actividad física, la pérdida de agua es aún mayor debido al incremento de la sudoración, por lo que nuestras necesidades en este caso estarán aumentadas. Beber agua antes, durante y después de la práctica deportiva es de vital importancia, para mantener un correcto equilibrio hídrico en el organismo y lograr así un mayor rendimiento físico. 

También es importante saber que nuestras necesidades hídricas se encuentran determinadas por factores como la edad, el sexo, la intensidad y duración del ejercicio que realicemos, la temperatura y humedad del ambiente y el nivel de sudoración de cada individuo. Todos estos factores determinan la cantidad de agua que deberíamos beber y al igual que sucede con la alimentación, también es necesario pautar necesidades hídricas adaptadas a cada persona.

Consejos para mantener un correcto estado de hidratación durante la práctica de actividad física

No esperes a tener sed para beber agua, ya que la sed es un signo claro de que nuestro cuerpo ha comenzado a deshidratarse. También dejar de sudar puede ser un síntoma de que tu cuerpo está deshidratado. Bebe agua de manera regular y constante durante el ejercicio, a pequeños tragos y cada 20-30 minutos, aunque todo dependerá de la intensidad y duración del ejercicio y de la temperatura del ambiente. En deportes de larga duración (más de 90 minutos aproximadamente), se recomienda también hidratar con bebidas isotónicas.

Igual de importante es beber agua antes de la actividad, aproximadamente unas 2-3 horas antes y en torno a 500 ml.

Tras finalizar la actividad, es importante reponer la pérdida de líquido. Bebe a pequeños tragos, nunca de golpe ni a temperatura muy fría. La temperatura idónea del agua debe ser entre 10-15ºC. 

  • No olvides llevar contigo una botella de agua a la hora de ir al gimnasio o realizar cualquier otro tipo de actividad. 
  • Si practicas deporte en verano, intenta evitar las horas de más calor (12-18h). Lo más adecuado es hacerlo a primera o última hora del día.
  • El aire acondicionado reseca el ambiente, provocando que la pérdida de agua sea mayor. Si practicas deporte en estas condiciones, hidrátate con mayor frecuencia.
  • Si realizas alguna actividad deportiva a una altitud superior a 1500m, debes saber que contarás con menos oxígeno y humedad, lo que favorece la deshidratación.
  • Evita beber agua en estados de hiperventilación, ya que si lo haces en estos momentos, estás privando al organismo del oxígeno que necesita. Es mejor que esperes a beber cuando tu frecuencia cardíaca haya disminuído.
  • Especialmente importante es hidratarse en deportes de larga duración. Pérdidas de peso por transpiración entre un 2-3%, pueden suponer una pérdida del rendimiento deportivo del 20%.
  • Como normal general, después de la práctica deportiva se aconseja beber en torno a 1,5 litros de agua por kilo de peso perdido.

María Hernández, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Bibliografía

Mantenernos hidratados

LA IMPORTANCIA DEL AGUA

Beber agua cada día nos va permitir lograr una adecuada hidratación. El agua es crucial por muchas razones como regular la temperatura corporal, mantener las articulaciones bien lubricadas, prevenir ciertas infecciones, transportar  los nutrientes a las diferentes células del organismo y mantener la funcionalidad de los órganos correctamente. Además, estando bien hidratados también se puede mejorar la capacidad del sueño, la cognición e incluso el humor. 

Entre un 50 y un 70% del peso de nuestro cuerpo es agua. Se considera un elemento imprescindible en nuestra dieta. De hecho, se ha llegado a recomendar que a través de la alimentación, el aporte de líquidos sea al menos en un 80% a través del consumo de  agua y el 20% restante en forma de alimentos y otras bebidas saludables (fruta, verduras, hortalizas, caldos, leche, infusiones, etc.)

Durante estos días, y más especialmente sin son calurosos, debemos mantenernos correctamente hidratados. Por ello, vamos a dar una serie de recomendaciones para poder lograrlo.

Recomendaciones para el consumo de agua 

  • Beber unos 8-10 vasos de agua (1,5L- 2L) al día para compensar las pérdidas por sudor y orina. Tener en cuenta que beber otros líquidos, además de agua, puede estimular las ganas de consumir bebidas.
  • Evitar largos periodos de tiempo sin beber cualquier tipo de líquido, ya sea agua, infusiones o en forma de alimentos ricos en agua como las frutas, verduras y hortalizas.
  • Beber agua antes de tener sed ya que el mecanismo de la sed es un estímulo que aparece cuando ya tenemos una pérdida hídrica de un 1%, lo que puede afectar a nuestro estado de hidratación, así como al rendimiento físico y las capacidades cognitivas.
Andrea Piacquadio de Pexels
  • Con altas temperaturas, sobre todo por encima de los 30 grados centígrados y con mayor humedad ambiental, la pérdida de agua corporal será mayor por lo que deberíamos incrementar su consumo.
  • A partir de los 30 minutos de actividad convendría tomar líquidos. Para ejercicios de intensidad leve o moderada se recomienda beber 150-250 cc de agua cada 20 minutos desde el comienzo de la actividad.
  • Para aprovechar al máximo la capacidad de rehidratación del agua, la temperatura de ésta no debe ser inferior a 10-15 grados.

Por lo tanto, bebamos agua a diario y no esperemos a tener sed para beber.

Ana Luz Tobaruela, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Referencias bibliográficas

Harvard T.H. Chan School of Public Health. The importance of hydratation [Internet]. Boston. Escuela de Salud Pública de Harvard y Publicaciones de Salud de Harvard; 2017 [consultado 21 abril 2020]. Disponible en: https://www.hsph.harvard.edu/news/hsph-in-the-news/the-importance-of-hydration/

Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social [actualizado 2016; consultado 21 Abril 2020]. Noticias y actualizaciones. La hidratación, motivo central del día nacional de la hidratación. Disponible en: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/noticias/2016/Hidratacion_DNN.htm

Hidratación y alimentación con fiebre

La fiebre es un aumento transitorio de la temperatura corporal. En condiciones normales, mantenemos una temperatura constante gracias a un centro termorregulador situado en el cerebro.  Sin embargo, cuando el organismo trata de combatir alguna enfermedad o infección, este centro aumenta la temperatura y es entonces cuando aparece la fiebre.

Se suele considerar fiebre cuando esta temperatura corporal es superior a 38 grados centígrados, mientras que entre 37 y 38 grados se considera febrícula. 

Por sí misma, la fiebre no es una enfermedad sino una señal, un signo de que nuestro organismo está combatiendo algún tipo de patología. Las más frecuentes suelen ser las infecciones, aunque también puede tratarse de otras enfermedades que pueden llegar a ser graves.

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El aumento de temperatura sirve como defensa, ya que perjudica la supervivencia de virus y bacterias y además ayuda a activar el sistema inmune para luchar contra ellos. Con frecuencia, suele ir acompañada de síntomas inespecíficos y otros más específicos propios de la causa que la origina. Los síntomas inespecíficos más frecuentes son dolor de cabeza, escalofríos, sudoración, dolor muscular y pérdida de apetito. La sudoración provoca un aumento de la pérdida de agua y de electrolitos, que dan lugar a mayor sensación de sed.

Para evitar la deshidratación, que puede ser una complicación importante, hay que tomar suficientes líquidos. El agua es un buen aliado y es mejor tomarla poco a poco a lo largo de todo el día. También son muy adecuados los zumos y jugos de frutas frescas, que aportan además de líquido, vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos que ayudarán a mantener un buen sistema inmune. 

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Aunque el apetito esté algo disminuido y siempre que la enfermedad de base lo permita, hay que seguir comiendo para proporcionar la energía suficiente, ya que la fiebre produce un aumento del metabolismo basal y por tanto una mayor exigencia de energía. 

Conviene elegir alimentos que sean fáciles de digerir y de asimilar: frescos, de temporada y que  resulten apetecibles. Hay que descartar los que contienen alto contenido en grasa, una gran cantidad de sal, azúcar o estén muy condimentados. Es preferible elegir alimentos de elaboración casera frente a los alimentos precocinados o elaborados industriales, ricos en grasas, azúcar y sal. 

Son alimentos y preparaciones recomendables: los purés, en los que se puede incluir gran cantidad de verduras; las sopas y caldos de diferentes ingredientes (pollo, hortalizas, pescado); las compotas de frutas y pudding; huevos (en este caso, mejor cocidos); pescados no grasos, para facilitar la digestión; los yogures, natillas y flanes caseros… Todos ellos, nos pueden ayudar a mantener una buena alimentación muy necesaria en esta situación. Recordar que conviene que la dieta sea variada, para evitar dietas monótonas y prevenir carencias nutricionales.

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Cuando tenemos fiebre el descanso es importante. Las personas muy activas deben limitar la actividad, sin llegar en cualquier caso al reposo absoluto.

Blanca Martínez de Morentin, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.