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Etiqueta: microbiota

Microbiota y Nutribiota II

SEGUNDA PARTE

La microbiota intestinal juega un papel importante en la regulación del metabolismo humano y es un factor determinante en el mantenimiento de un buen estado de salud.

Entre los procesos que se ven favorecidos por una composición saludable de la microbiota se encuentran la regulación del peso corporal y todos los problemas asociados a la obesidad (resistencia a la insulina, hipercolesterolemia, hipertriglicéridemia, hipertensión, enfermedad cardiovascular o hígado graso no alcohólico). Uno de los objetivos científicos del CIN (Centro de Investigación en Nutrición) persigue modular favorablemente la composición de la microbiota intestinal a partir de la inclusión en la dieta de diversos alimentos con características prebióticas. Generalmente son alimentos de origen vegetal ricos en fibras, polifenoles y/o almidón resistente: legumbres, frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra, etc.

Dana Tentis

El CIN junto a importantes empresas alimentarias navarras (IAN, Virto, Urzante, Isanatur) participa en el proyecto Nutribiota, financiado por Gobierno de Navarra, que se centra en identificar los patrones “saludables” del microbioma y diseñar alimentos que tengan un impacto positivo en la salud metabólica y la pérdida de peso a través de la modulación del microbioma intestinal. En esta fase final del estudio, el efecto modulador de la microbiota de los alimentos diseñados ya ha sido comprobado en voluntarios sanos y ahora se quiere probar si pueden ayudar a la pérdida de peso, al ser incluidos en una alimentación variada y equilibrada.

ESTUDIO NUTRIBIOTA

Ampliemos un poco más la información sobre el estudio. El objetivo del proyecto NUTRIBIOTA es examinar si la incorporación de determinados alimentos vegetales es capaz de modular de manera favorable la composición de la microbiota intestinal, ayudar a controlar el peso y mejorar las patologías relacionadas con la obesidad.

Como hemos apuntado, el estudio se encuentra en su fase final. Si quieres participar como voluntario debes cumplir unos criterios que serán revisados por nuestros investigadores. Principalmente buscamos personas con edad comprendida entre 20 y 65 años, con sobrepeso u obesidad.

La intervención nutricional tendrá una duración de 2 meses, entre enero y marzo de 2021. Durante este tiempo cada voluntario seguirá una estrategia dietética pautada por los profesionales del Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra. El voluntario deberá acudir a las instalaciones del centro en tres ocasiones. En la primera y la última se tomarán medidas antropométricas (peso, altura, circunferencia de cintura) y se realizará análisis de sangre y microbiota fecal, además de completar una serie de cuestionarios de estilo de vida.

En el caso de estar interesado en participar, puedes cumplimentar el cuestionario de cribado, que recogerá los datos de salud básicos. Es muy sencillo, solo hay que pinchar el enlace:

CUESTIONARIO DE CRIBADO

El equipo investigador revisará esos datos con el propósito de filtrar a los candidatos, en función de los criterios de inclusión y exclusión del estudio. En el caso de cumplir con los requisitos para participar, el equipo investigador se pondrá en contacto con el voluntario, para continuar con las diferentes fases del estudio. Del mismo modo, se informará si no se cumple con los criterios establecidos.

El desarrollo del estudio NUTRIBIOTA se realizará por profesionales sanitarios cualificados del Centro de Investigación en Nutrición, y se llevará a cabo fundamentalmente de manera presencial.

Fermín Milagro, Director de la Línea de Investigación de Nutriómica y Biomarcadores. Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Microbiota y salud I

PRIMERA PARTE

La microbiota es un término que se utiliza para designar a la comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, eucariotas y virus) que cohabitan el ser humano y que se encuentran repartidas en la boca, en la piel, en la mucosa genital y especialmente en el tracto gastrointestinal

Una microbiota sana y equilibrada (eubiosis) actúa como barrera regulando la entrada de organismos a nuestro cuerpo, por lo que un desequilibrio en ella (disbiosis), puede ser origen de diferentes enfermedades.

¿De qué depende una microbiota sana?

La microbiota intestinal es única y puede variar en función de diversos factores. Algunos de estos factores son NO modificables, como la genética, la edad, el modo de nacimiento (parto natural o cesárea; parto prematuro o a término) o la anatomía del tracto intestinal. Sin embargo, existen otros factores sobre los que podemos actuar: 

  • hábitos alimentarios
  • peso corporal
  • modo de vida
  • estrés
  • actividad física
  • toma de algunos fármacos como antibióticos, antiácidos, etc.

¿Porqué es tan importante una microbiota intestinal equilibrada?

Los beneficios de una microbiota intestinal sana son innumerables debido a sus importantes funciones en el organismo:

  • Refuerza el sistema inmunitario.
  • Favorece el movimiento intestinal, potenciando así la absorción de nutrientes y evitando problemas gastrointestinales como estreñimiento y diverticulitis.
  • Refuerza la defensa frente a la infección de determinados patógenos.
  • Ayuda a la síntesis de determinadas vitaminas (biotina, fólico, B5, B12, K) y aminoácidos.
  • Cuando la microbiota intestinal descompone las fibras alimentarias, produce ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), moléculas con enormes beneficios más allá del intestino.
  • Influye en el funcionamiento del cerebro, ya que modula la producción de serotonina (hormona que interviene en la regulación de las emociones y el estado de ánimo) y GABA (neurotransmisor que podría ayudar a combatir la ansiedad).

Alimentación y microbiota

Como ya se ha mencionado, la eubiosis o equilibrio de la microbiota, presenta cierto componente genético; pero esto no es determinante, ya que puede mejorarse con unos adecuados estilos de vida. Aquí es donde la alimentación juega un papel relevante.

Se ha comprobado que dietas con un bajo contenido en fibra, el excesivo consumo de alimentos procesados y alcohol y la toma de antibióticos, promueve el desequilibrio de la microbiota y con ello el desarrollo de ciertas enfermedades como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, el cáncer colorrectal o incluso enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, el síndrome metabólico y la obesidad.

También el consumo de una dieta alta en grasa y azúcar influye notablemente en la composición de la microbiota intestinal, produciendo modificaciones en el equilibrio bacteriano del intestino e induciendo un perfil bacteriano asociado a la obesidad.

Por esta razón, cada vez son más los nutricionistas que promueven un aumento de la ingesta de fibra a través de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres y una reducción en el consumo de grasas y azúcares. Esto hará que las bacterias intestinales produzcan ácidos grasos de cadena corta y creen una barrera en el intestino frente a organismos patógenos. A su vez, mejorará nuestro tránsito intestinal, la absorción de algunos nutrientes, el sistema inmunitario, los niveles de glucosa y lípidos y nos ayudará al control del apetito y del peso corporal.

Sliced Cucumber and Green Chili on White Ceramic Plate
Vanessa Loring

Probióticos y prebióticos

Según la evidencia científica, los probióticos y prebióticos pueden mejorar la barrera intestinal protegiéndonos así de patógenos y toxinas. 

Los probióticos son microorganismos vivos que, al introducirlos en cantidad correcta en nuestra alimentación diaria, tienen un efecto beneficioso sobre nuestra microbiota. Por otro lado, los prebióticos son fibras no digeribles que favorecen el crecimiento los microorganismos beneficiosos que forman parte de nuestra microbiota intestinal.

En resumen…

Una microbiota sana y equilibrada es fundamental para un óptimo estado de salud, tanto físico como mental. La alimentación es clave para el mantenimiento de la eubiosis, por lo que el consumo de una dieta rica en fibra, limitar el consumo de alcohol, alimentos procesados, grasas y azúcares e introducir probióticos y prebióticos, resultará de gran ayuda para nuestra salud intestinal y emocional.

María Hernández y Fermín Milagro, Centro de Investigación en Nutrición de la Univerisdad de Navarra.

Referencias

Alimentación y Salud intestinal

Todos sabemos que nuestra salud depende de muchos factores pero lo que quizás no sospechamos es que depende también de bacterias, virus, hongos y parásitos, sobre todo de los que viven en nuestro intestino y que componen la denominada microbiota intestinal.  Este conjunto de organismos nos define y nos diferencia a cada uno de nosotros, como si fuera otra “huella digital”.

En las últimas décadas, la microbiota intestinal ha sido objeto de muchos estudios y se ha llegado a considerar como un órgano más de nuestro cuerpo. Desempeña importantes funciones metabólicas y nutritivas: produce vitaminas y energía, ayuda en la absorción de nutrientes importantes para nuestro organismo (como el hierro), protege de la invasión o del crecimiento excesivo de otros microorganismos con poder patógeno y ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Pero estos pequeños pobladores de nuestro intestino también necesitan mantener un equilibrio y una salud adecuada. Cuando esto no ocurre se produce una situación conocida como disbiosis intestinal, que puede provocar malestares digestivos, como diarreas o gases e incluso enfermedades tan diversas como intestino irritable, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, cáncer de colon e incluso depresión.  

¿Cómo mantener nuestra microbiota sana y equilibrada?

La salud de la microbiota depende de varios factores: la genética, la toma de algunos fármacos como los antibióticos, el estilo de vida (consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo, etc) y el tipo de alimentación como un factor determinante. Nuestra dieta mediterránea tiene los mejores elementos para asegurarnos ese equilibrio.

El preciado aceite de oliva virgen extra nos aporta polifenoles que actúan como antioxidantes e influyen en el mantenimiento del adecuado equilibrio de las bacterias intestinales. También aporta grasas monosaturadas que, según se ha comprobado, son saludables para la microbiota intestinal.

Las verduras, frutas, frutos secos, legumbres, semillas y cereales (siempre integrales) aportan fibra que constituye una verdadera exquisitez para la microbiota intestinal. El pescado (sobre todo azul) al igual que el aceite de oliva, aporta ácidos grasos muy saludables. También conviene tomar alimentos con cultivos activos (probióticos) como Kefir y yogur.

¿ Qué conviene evitar ?

Todos aquellos alimentos procesados, ya que suelen ser ricos en grasas no saludables y azúcares simples, que no sientan bien a nuestra microbiota. Tampoco es recomendable una dieta muy rica en proteínas de origen animal por su gran cantidad de grasas saturadas.

 Si seguimos estas recomendaciones, nuestra microbiota se beneficiará y nuestra salud también.

Blanca Martínez de Morentin, Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra.

Bibliografía

  • Wan M.L.Y., Ling K. H., El-Nezami H. & M. F. Wang. Influence of functional food components on gut health. Critical Reviews in Food Science and Nutrition. 2019; 59(12):1927-1936.
  • Makki K., Deehan E. C., Walter J., and Backhed F. The Impact of Dietary Fiber on Gut Microbiota in Host Health and Disease. Cell Host & Microbe. 2018; 23: 705-715.
  • De Angelis M., Garruti G., Minervini F., Bonfrate L., Portincasa P. and Gobbetti M.The Food-gut Human Axis: The Effects of Diet on Gut Microbiota and Metabolome. Current Medicinal Chemistry. 2019; 26(19): 3567-3583.