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Etiqueta: probióticos

Microbiota y salud I

PRIMERA PARTE

La microbiota es un término que se utiliza para designar a la comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, eucariotas y virus) que cohabitan el ser humano y que se encuentran repartidas en la boca, en la piel, en la mucosa genital y especialmente en el tracto gastrointestinal

Una microbiota sana y equilibrada (eubiosis) actúa como barrera regulando la entrada de organismos a nuestro cuerpo, por lo que un desequilibrio en ella (disbiosis), puede ser origen de diferentes enfermedades.

¿De qué depende una microbiota sana?

La microbiota intestinal es única y puede variar en función de diversos factores. Algunos de estos factores son NO modificables, como la genética, la edad, el modo de nacimiento (parto natural o cesárea; parto prematuro o a término) o la anatomía del tracto intestinal. Sin embargo, existen otros factores sobre los que podemos actuar: 

  • hábitos alimentarios
  • peso corporal
  • modo de vida
  • estrés
  • actividad física
  • toma de algunos fármacos como antibióticos, antiácidos, etc.

¿Porqué es tan importante una microbiota intestinal equilibrada?

Los beneficios de una microbiota intestinal sana son innumerables debido a sus importantes funciones en el organismo:

  • Refuerza el sistema inmunitario.
  • Favorece el movimiento intestinal, potenciando así la absorción de nutrientes y evitando problemas gastrointestinales como estreñimiento y diverticulitis.
  • Refuerza la defensa frente a la infección de determinados patógenos.
  • Ayuda a la síntesis de determinadas vitaminas (biotina, fólico, B5, B12, K) y aminoácidos.
  • Cuando la microbiota intestinal descompone las fibras alimentarias, produce ácidos grasos de cadena corta (como el butirato), moléculas con enormes beneficios más allá del intestino.
  • Influye en el funcionamiento del cerebro, ya que modula la producción de serotonina (hormona que interviene en la regulación de las emociones y el estado de ánimo) y GABA (neurotransmisor que podría ayudar a combatir la ansiedad).

Alimentación y microbiota

Como ya se ha mencionado, la eubiosis o equilibrio de la microbiota, presenta cierto componente genético; pero esto no es determinante, ya que puede mejorarse con unos adecuados estilos de vida. Aquí es donde la alimentación juega un papel relevante.

Se ha comprobado que dietas con un bajo contenido en fibra, el excesivo consumo de alimentos procesados y alcohol y la toma de antibióticos, promueve el desequilibrio de la microbiota y con ello el desarrollo de ciertas enfermedades como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, el cáncer colorrectal o incluso enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus, el síndrome metabólico y la obesidad.

También el consumo de una dieta alta en grasa y azúcar influye notablemente en la composición de la microbiota intestinal, produciendo modificaciones en el equilibrio bacteriano del intestino e induciendo un perfil bacteriano asociado a la obesidad.

Por esta razón, cada vez son más los nutricionistas que promueven un aumento de la ingesta de fibra a través de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres y una reducción en el consumo de grasas y azúcares. Esto hará que las bacterias intestinales produzcan ácidos grasos de cadena corta y creen una barrera en el intestino frente a organismos patógenos. A su vez, mejorará nuestro tránsito intestinal, la absorción de algunos nutrientes, el sistema inmunitario, los niveles de glucosa y lípidos y nos ayudará al control del apetito y del peso corporal.

Sliced Cucumber and Green Chili on White Ceramic Plate
Vanessa Loring

Probióticos y prebióticos

Según la evidencia científica, los probióticos y prebióticos pueden mejorar la barrera intestinal protegiéndonos así de patógenos y toxinas. 

Los probióticos son microorganismos vivos que, al introducirlos en cantidad correcta en nuestra alimentación diaria, tienen un efecto beneficioso sobre nuestra microbiota. Por otro lado, los prebióticos son fibras no digeribles que favorecen el crecimiento los microorganismos beneficiosos que forman parte de nuestra microbiota intestinal.

En resumen…

Una microbiota sana y equilibrada es fundamental para un óptimo estado de salud, tanto físico como mental. La alimentación es clave para el mantenimiento de la eubiosis, por lo que el consumo de una dieta rica en fibra, limitar el consumo de alcohol, alimentos procesados, grasas y azúcares e introducir probióticos y prebióticos, resultará de gran ayuda para nuestra salud intestinal y emocional.

María Hernández y Fermín Milagro, Centro de Investigación en Nutrición de la Univerisdad de Navarra.

Referencias