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Cooperación al desarrollo sin subirse a un avión.

Soy Cátia, soy portuguesa y estudio en la Universidad de Navarra.

Siempre me gustó mucho apoyar causas humanitarias y sobre todo hacer voluntariado. Creo que estos valores, la ayuda al prójimo y la sensibilidad para las diferentes realidades, me han sido inculcados desde pequeña en los scouts. Aún en Portugal, fui bombera voluntaria durante 5 años y aquí en España tuve la oportunidad de acompañar, en actividades de ocio, niños con discapacidad en la Asociación ANFAS. Mi sueño era irme a conocer la realidad Africana y afortunadamente Tantaka me lo permitió. El año pasado hice voluntariado en el laboratorio del hospital de Walé en Costa de Marfil. Fue, sin dudar, una de las mejores experiencias de mi vida y estoy muy agradecida. Seguir colaborando, ayudando y, a pesar de lejos, estar presente era uno de mis objetivos. Pasó casi un año y sigo manteniendo el contacto con las magnificas personas que ahí conocí, a veces con videollamadas, a veces con una simples mensaje de “¿Hola, que tal estás?”. Aprendí mucho sobre “humanidad” con esta experiencia.

Nuestra situación actual, la pandemia que estamos viviendo, cambió mucho nuestra realidad. Nos ha limitado nuestras interacciones familiares, sociales y nos hizo repensar sobre las prioridades de nuestros valores. Muchas veces me cuestionaba cómo sería, ahora, la realidad de los países africanos ya que la mayoría de las personas vive del día a día, de los mercados ambulantes y que una simple nevera es una realidad conocida por pocos. Una vez más, Tantaka me sorprendió al preguntarme si podría colaborar con la Asociación Madre Coraje, traduciendo unos documentos en portugués que venían de Mozambique y que reflejaban el estado actual del país y las medidas que se iban a adoptar de cara a la pandemia.

En realidad, me siento muy afortunada por mi pequeña contribución y una vez más, por poder seguir ayudando con traducciones de otro tipo de documentos.

Quería expresar mi profundo agradecimiento a Tantaka por todas las oportunidades y, sobre todo, por hacerme vivir las diferencias del mundo.

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